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(i)Responsabilidades

Y así es como tuve que llamarla a E. antes de tiempo. El martes ya me sentía bastante mal y la llamé a la mañana. Me respondió el llamado al mediodía pero yo estaba en el trabajo así que la volví a llamar a la noche.

Intenté contarle cómo me sentía pero ni una sola palabra que fuera capaz de describir mi estado de ánimo salía de mi cabeza y por consecuencia, de mi boca. E. tuvo que ayudarme diciéndome posibles sentimientos para sacarme del callejón en el que me había metido intentando describirme.

Finalmente pude explicarle que estaba deprimida, o camino a estarlo, que no tenía muchas ganas de nada y todo eso. Me preguntó por la medicación y le recordé lo del antidepresivo, que inmediatamente volvimos a la dosis anterior. Dijo que me prefería un poco más "arriba" y no que me "cayera". Y que nos veríamos el viernes.

Efectivamente, nos vimos el viernes, yo un poco mejor. Le dije que igualmente estaba agresiva, intolerante. Le conté un episodio que sucedió en mi casa, y al contarle volví a enojarme. Ella intentó mostrarme que no era para tanto. Pero a mí, por supuesto, sí me parecía "para tanto". Le dije que hasta me había lastimado nuevamente. Qué la sola idea de empezar regularmente a hacerlo me volvía loca. Vi la expresión medio sorprendida en su cara; sé que la tomó por sorpresa tanto como a mí. Digo tanto como a mí porque esa parte que surge en las crisis, esta vez, apareció de pronto. Le contaba, que apareció al sentirme irreal y necesitar "algo" que me hiciera sentir real, sentir que era "real", que "sentía". Por suerte no volvió a suceder al día siguiente. Pero sí volvió después de verla a ella el viernes. No recuerdo cuándo. Está flotando en el ambiente, como un fantasma innombrable.

Y sigo medio deprimida, sin interés por muchas cosas y con muchísima dificultad para levantarme e ir a trabajar. Pienso en cómo no ir, en qué puedo hacer para no ir. Se me hace muy difícil la sola idea de trabajar, tener responsabilidades, que haya cosas que dependan de mí. Por más que cuando estoy allí, hago las cosas bien, se me hace insoportable. Sé que eventualmente va a volverse peor si no encontramos algo que lo pueda cambiar, y eso sí me da miedo. Porque no es que me siento estresada y quiero descansar. Simplemente no quiero trabajar. No puedo tolerar la idea de tener responsabilidades, de que haya algo que dependa de mí más allá de mis gatitas.


Stuck

Después de una semana ciclando como un lava-secarropas que centrifuga sin parar, fui no sólo a E. sino a la endocrinóloga.

Finalmente, el cortisol que tannto parecía preocuparles dio perfecto por lo cual espero que ya no me molesten más con eso. Por suerte, me subió un poco la levotiroxina. Mi dosis es ahora 62,5 mg/día. Cuán ridícula es esa dosis?

Con E. hablé de cómo me siento en todo sentido. La violencia que me invade a veces, la brusquedad de mis respuestas, la irritabilidad dentro de la depresión.. Ella me preguntó si estaba deprimida. Le contesté que no estaba deprimida en el sentido de querer quedarme tirada en la cama. Me sentía mal, tenía pensamientos depresivos pero agitados, y es horrible ese estado mixto.

Me dijo que iba a bajarme la dosis de venlafaxina, porque podía provocar ciclados rápidos como los que estoy experimentando, y que además como me subieron la levotiroxina, eso va a ayudar a estabilizar mi ánimo. Y esto, con vistas a poder quitar el antidepresivo y quedarnos con los estabilizadores. Ok, como quieras.

Van... 2 días. No puedo decir que ha bajado mi nivel de agresividad. Sigo igual, saltando por cosas tontas, y haciendo un mundo de ellas, con la diferencia de que me siento un poco más apática, quizás algo más depresiva y sin ganas de levantarme a trabajar mañana lunes.

E. me dijo que la llame cualquier cosa. Y la veré el viernes y no dentro de 15 días. En fin. Parece como si siempre que estoy en un momento bueno en lo laboral, salta esto en mí, me ataca el estrés y esto de "noquierotrabajarrrrr" y todo eso. La última vez tuve que tomarme 1 mes de licencia. No puedo ver nada de positivo en mi trabajo. I'm stuck.


Mi Subi-Baja

Hace un tiempo empecé a sentirme mejor. "Mejor". Digamos que yo sé diferenciar entre mejor y "mejor". "Mejor" significa con más energía, sin muchas ganas de dormir ni encontrándolo muy necesario por más que luego esté algo cansada, más verborrágica, interrumpiendo más y esas cosas. Fue aumentando de a poquito.

En una oportunidad, me quedé sin un medicamente, Lamotrigina, de la marca que yo tomo, que es la original: Lamictal. Y tomé la segunda mejor marca, de la cual mi madre que está en el sector salud, tiene algunas muestras: Lamocas. Sentí un pequeño cambio: no me sentí tan... así, como describía más arriba.

Empecé a preguntarme si quizás la razón no era que, el medicamento original, al tener mejores excipientes y ser más fuerte, me estaba llevando a una leve hipomanía, con lo cual al tomar una segunda marca, no tan fuerte, esto menguaba.

Se lo comenté a E. y le pareció razonable, por lo que me dio muestras de Lamocas y de Lamictal y me dijo que siguiera con Lamocas y que cuando terminara todas las muestras, comenzara a tomar el Lamictal y viéramos si había diferencia.

En efecto, cuando hice la transición, mi ánimo subió, se agitó y se aceleró. Era hora de bajar un poquito la dosis.

El viernes pasado (hace una semana), pasé de tomar 400 mg/día de Lamotrigina a tomar 300 mg/día. Hoy (ayer jueves 31 de enero) fue mi cumpleaños. En la madrugada (miércoles a la noche), en las vísperas casi, lloré durante 10 minutos porque extrañaba a mi gata que murió hace 4 años. Dejo asentado que para mí mis gatas son como mis hijas, por lo cual no es que sea un detalle menor. A menudo me emociono y lloro recordándolas cuando hay algo que dispara los recuerdos. Pero en este caso, nada lo disparó; simplemente la recordé, subí un par de fotos al FB y me puse a llorar desconsoladamente durante 10 minutos, con una angustia desgarradora. Hoy (jueves), durante todo el día, estuve con un ánimo más caído. Quizás sea así en comparación con el ánimo que venía experimentando, pero he llegado a sentir que mis fotos son mediocres (dado mis estudios de fotografía de un año ya), que estoy caminando nuevamente sobre cáscaras de huevo.

Mañana la veo a E. nuevamente. Por suerte. Y me pregunto si al fin y al cabo no es que simplemente estaba un poquito "hipertímica", como dice E., sino que estoy teniendo uno de mis típicos episodios, que empiezan así, y son siempre así y cada vez más frecuentes: me acelero, cada vez más, ajustamos la medicación y entonces me deprimo, y, con suerte, ajustamos la medicación para eso y me mejoro. La última vez no pudo ser y el episodio me duró casi 1 año y medio. Espero que esta vez sea breve y me permita seguir con mi trabajo. Estoy avanzando, me reconocen, y si bien no me pagan bien, tampoco puedo pretender tener una vida maravillosamente normal en medio de mi existencia maníaco-depresiva.

Mixto? Ciclado rápido? Centrifugado?

Amanece otra vez. Como si fuera a dejar de hacerlo.

¿Mixta? ¿Cicladora ultra-rápida, como alguna vez lo fui, con síntomas no tan marcados?

Sólo sé que en algunos momentos, me siento bien, muy bien. Me siento satisfecha. Sin embargo, ya no me siento tan pero tan viva como lo sentía hace dos semanas. Y en otros momentos, como ahora, me siento triste. Sin razón alguna. Simplemente leo Facebook, miro la vida de los demás, cómo pasa delante de mis ojos, cómo sueño que estoy embarazada porque una de mis amigas está embarazada y a mí se me acaba el tiempo para tener un embarazo saludable, y me siento triste.

Pienso en lo "screwed up" que estoy... en el tiempo que ha pasado sin estar con alguien, en cómo ni siquiera recuerdo lo que se siente estar con alguien, en que no sé si me gustaría estar con alguien y en que, además de todo, no la tengo tan fácil como todo el mundo encontrando a ese alguien. No porque le tenga miedo al qué dirán. No porque la gente que me quiere no sepa que me gustan las chicas. Simplemente porque la cantidad de chicas a las que le gustan las chicas es menos que la cantidad de chicos a las que le gustan las chicas. Sencillo.

Y a veces pienso lo siguiente: he nacido mujer, atea (de familia mixta, mitad católica, mitad judía pero soy atea), lesbiana, bipolar. ¡Vaya karma! Vaya uno a saber qué habré hecho en mi vida anterior por lo cual ahora estoy limpiando mi existencia y a mucha honra. Pero a veces, alguna de esas cosas no se torna sencillo. Y sobre todo, lo que no se torna sencillo es la última parte. Lo demás, es un detalle a estas alturas.

Y pienso en el trabajo, en cómo no estoy bien paga, pero sé que tengo que estar agradecida por haberlo mantenido por 6 años y medio y estar en una posición de bastante responsabilidad y poder ser eficiente. Pero así y todo, el hecho de vivir con mis padres me pesa. Y la gente no lo comprende. Y como la salud mental aquí es bastannnte tabú, a menos que seas parte de mis amigos más íntimos, no sabrás lo que me sucede. Ya confié y me lastimaron de forma bastante desagradable. Y también está la otra situación: contar que sos bipolar y que la persona diga: "Ah, mi madre/hermano/etc. es bipolar también" y luego, con el tiempo (porque una no es estúpida), te das cuenta de que es mentira. No hay necesidad.

Me quedé dormida. Nunca me quedo dormida, pero me quedé dormida y me desperté media hora antes de mi clase. Me vestí volando, preparé mis libros, comí una rodaja de pan y salí corriendo. Llegué 10 minutos tarde pero no pasó nada. Debí comprar el almuerzo después y comerlo en el escritorio de la oficina (algo que SÉ que no se debe hacer) cuando volví. Pero últimamente, preparo dos despertadores y sigo durmiendo durante 1 hora más mientras suenan, aún cuando he dormido 7 horas.

Estoy empezando a sentir ese malestar, ese hastío hacia todo, hacia el mundo y la gente en general. Sé que tuve una pequeñísima hipomanía que mi psiquiatra no llegó a ver ni evaluar y como siempre, luego de eso, precede episodio mixto o caída.

Y podría seguir y seguir, total, mientras tanto amanece y no tengo ganas de dormir ni de darme mi baño, ni nada, pero sé que mañana, mal que me pese, trabajo y *debo* irme a la cama.

En fin, la vida de una mujer atea, lesbiana y bipolar. Ah! Y soy vegetariana. Bingo!

Y un día volví

Y sí. Pasó como un mes desde que escribí, porque simplemente se me hace pesado el hecho de entrar para escribir (punto aparte sobre esto), y en el medio, volví a trabajar (con muuuuuchíiiiisima difícultad) y algunas otras cosas.

Por empezar, quiero dejar constancia que cuando dicen o titulan notas como "La Argentina Bipolar", me encantaría que en realidad la llamaran "La Argentina Ezquisofrénica", porque es lo que es. Cada cual en su mundo propio y sin pensar en los demás, algunos pensando en los demás, incluso en los que no piensan en los demás, y otros tantos aprovechándose de todos, incluso de los que no piensan en los demás. Y entonces, existen mundos propios, con cada persona o grupo argumentando acaloradamente a favor de él como si fuera la verdad absoluta. Psicótico, bah. (Para referencias sobre este tema, situarse en elecciones a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2011).

Empecé a trabajar de nuevo el 11 de julio. Había abierto mi horario desde las 12 para poder hacer lo que hacía, supervisar (no lo llamaría así, pero bueno) carpetas y eso además de dar clases. Ese primer día me pusieron clases en el mismísimo horario en el que supuestamente hacía eso, y cuando hablé con mi supervisor me dijo que como iba a empezar despacio y todo eso, le parecía que iba a ganar más dando clases que con las carpetas y el trabajo administrativo. Claro, al hablar con R., me dijo que ella estaba yendo a las escuelas a hacer eso y entonces me di por enterada (indirectamente) que no tenía más ese puesto (por llamarle así). Di-vi-no. Gracias por ser tan sinceros y directos. Gracias, muchas gracias.

Di clases, soy clases, de ahí a que gane más de lo que ganaría haciendo el otro trabajo, hay un espacio grande. Odié dar clases, no soporté dar clases. Quise irme a la m*#$r%ª y no volver.

Me enteré de cosas, de cambios, supongo que porque todavía soy amiga de mis amigas allí dentro. Aunque sea un poco y por más que me sienta extrañamente lejos. Cambios importantes, muy. Y en medio, me confundí horarios, me quedé dormida y no llegué a una clase (me desperté media hora entrada la clase y nadie me había llamado), y tengo baja tolerancia a los alumnos. Y sigo sintiéndome cada vez más, que pasan cosas y yo no me entero. Ahora más, con los cambios de jefes a altos rangos, con nuevas posiciones a mis amigas, con el puesto que yo tenía y luego R. y ahora no tiene nadie.

Y a todo esto.... no me corté más. Supongo que fue automático y no sé por qué. Empecé a trabajar y por más que sintiese deseos, era como si no tuviese tiempo, o no encontrase el momento o cuando podía, me dormía sentada. Y luego fue cediendo. A veces sigo queriendo, deseando hacerlo, pero no me deo haciéndolo, no lo veo hecho por más que quisiera. Y sí quiero pero no puedo. Es extraño. Quiero pero no puedo. Antes era, quiero no hacerlo pero no puedo dejar de hacerlo.

Creo que me siento un poco mejor, de a ratos por lo menos. Pero ese sentimiento de inutilidad sigue en mí, demasiado fuerte. Ese sentimiento de que no puedo ser feliz, no puedo ser exitosa, no puedo mantener un puesto ni obtener un puesto importante y probablemente no logre nunca tener uno, está allí, MUY fuerte. Y me detesto por eso. Lo odio. Y no me sirve lo que me dice E., que hay mucha gente que no es bipolar que puede tener momentos difíciles también, en los que necesita tomar un descanso, o cosas así. Porque sería lo mismo que pensar en que hay mucha gente sin techo, entonces mejor me conformo viviendo con mis padres. O hay mucha gente sola a los 50, entonces estar sola a los 34 no es tan terrible. Si nos comparamos con lo peor, siempre estamos bien, pero no se trata de eso, se trata de lo que nos pasa a nosotros y cómo lo comparamos con nosotros mismos y, eventualmente, con el porqué o el porqué no relacionado con la enfermedad, que aquí, lamentablemente, juega un factor importante.

Y sentir que me resigno a vivir donde vivo, con mis padres.... no sé. Ahora, sinceramente, es lo de menos. No pienso en ganar más para vivir sola. Quizás sea porque no sé si soy capaz de vivir sola o porque cuando quiero estar sola simplemente me quedo en mi habitación y ya. O porque si viviera sola estaría tirada en la cama y no podría hacer ni la mitad de las cosas y estarían comiéndome los bichos. Pero detesto pensar en que no puedo estudiar algo que quiero, aun cuando alguien de mi edad podría tranquilamente estudiar y recibirse. Sé que no puedo, porque gracias si puedo leer dependiendo del día. Porque no tengo constancia. Porque tengo suerte de haberme recibido alguna vez de algo, antes de que mi enfermedad estallara por completo.

Creo que la últimna vez que soñé, soñé algo relacionado con el suicidio. Con esa sensación de que no existe esperanza, no existe nada qué hacer o por lo que vivir y daría lo mismo. Que no hay ya  algo que me mantenga aquí. Probablemente es porque estuve pensando en eso. No en hacerlo, ni siquiera contemplándolo, pero sí pensando. Pensando en lo que me mantiene acá, en mis padres, en mi papá que no tiene trabajo y está deprimido (y en cómo, una vez cuando niña, él estaba deprimido y yo le confesé a mi mamá mi miedo sobre él y el suicidio). No sé, pienso en eso. Pienso en todo pero nada en concreto. Hace unas semanas que pienso así y no me animé a decírselo a E. Sé que está mal, sé que debería habérselo dicho en algún momento, pero no sé cómo. Y sé que a estas alturas no debería ser así, que no sepa cómo, pero evidentemente sí hay cosas que me dan vergüenza. No sé por qué. Y es claro que me preocupa como para que aparezca en mi sueño.

No sé qué hacer con todo esto que escribí. Y como me causa vagancia entrar y loguearme y escribir, como decía antes, me compré un diario (sí, un diario!) con candado y todo, para escribir a mano. JA!!

Quién lo hubiera dicho. Lo hice toda mi adolescencia, escribir. Tengo en línea escritos todos los eventos entre 2002 y 2009 o 2010. Y ahora me compro un diario. Es evidente que sin darme cuenta, me gusta documentar mi vida, pero como todo, mi sueño de tener un libro, editarlo y todo eso, no podrá cumplirse como esas niñas que escriben sobre la anorexia y sobre su autolesión y así, sin más, tienen una autobiografía en el mercado.


Y cuando.....

Y luego de la apatía vino la depresión per se. Llámese depresión a ese terrible sentido de desesperanza que te cala los huesos, esa desesperación sin sentido que no te avisa y te atraca por la espalda cuando menos lo esperás. Cuando pensás que más o menos la estás remando y sentís algo que te viene de adentro y sube cada vez más rápido y te paraliza, te imposibilita, te grita al oído tan fuerte que no te deja escuchar nada de lo que exista alrededor.

ESO vino luego. Y con E. decidimos que debía tomarme una licencia. Sí, señores. Laburé por 5 años como una de las personas más coherentes de la institución y ahora quién escribe necesitaba una licencia psiquiátrica (cosa que a excepción de contadas personas, nadie sabría).

Y entonces, surgió el CÓMO. ¿Cómo explicás que estás en medio de un período de depresión bipolar que no te deja en paz desde octubre, con subidas y bajadas como la mejor de las montañas rusas y que por eso no podés laburar durante "al menos" (sic E.) 2 semanas? ¿Cómo explicás eso sin que se te queden mirando y empiecen a tejer preconceptos, prejuicios e infinitos etcéteras para quién, hasta ese momento, había sido intachable?

Así: "Tuve terapia ayer y mi terapeuta no me vio muy bien y me dijo que cree conveniente que me tome una licencia. Que es eso o antidepresivos (JAJAJAJAJAJ) y que realmente lo cree necesario."
Tuve esta respuesta: "Bueno, mirá, primero está la salud, obvio, y hoy justo les pregunté a B. y D. cómo te veían porque no te vi muy bien. Por eso te preguntaron. Y por otro lado estamos hablando de la carga horaria pero al mismo tiempo de este tema, que como te digo, no te veo bien."
Interrumpo: "Claro, lo de la carga horaria era más bien un reclamo por como "debería ser", los dos lo sabemos."
Siguió: "Sí, claro. Dejame que lo hable con D. y él se comunica, pero dejame ver cómo andás con tu horario y todo eso."

Listo. Lo había dicho.

Por supuesto, la persona que me dijo que hablaría con D. jamás dejó nada listo o claro antes de volver a donde trabaja (Uruguay), y el lunes debí ir yo misma a hablar con D., quien me dijo que se lo habían mencionado pero había quedado en la nada (misma).

Insistí y le dije lo mismo que había hablado la última vez. D. me dijo: "Es licencia o "collapse"". Sí, dije. "¿Aguantás hasta el .... jueves?" Y le vi la cara de desesperación y, como todo, de la misma forma por la cual llegué a como estoy, le dije que sí. Jueves.

Llegó el miércoles, subo y le hago acordar y me pregunta si envié mail y bla bla bla. Yo, tan "así" estoy que sinceramente ni se me cruzó por la cabeza a lo cual me dice, "¡Pero es básico!". Bueno, será básico pero si pudiera hacer algo "básico" no necesitaría una licencia. Digo, bah.

Envié mail desde una compu ahí mismo.
No podía esperar a que terminara mi horario ese día. Por favorrr.

Me había llegado el "rumor" (rumor porque no lo había escuchado yo, pero certeza porque mi amiga personal había sido protagonista) de que una de las directoras escuchó a D. y a m amiga hablando de mi licencia y se metió a decir que "como era esto de que todos se tomaban licencia y que entonces ella se iba a tomar licencia, bla bla bla". Parece que D. le dijo algo así: "Y bueno, cómo es esto? Cómo es! Y sí, si conseguís que un médico te haga un certificado que diga que la necesitás, podés tomártela".
Me encanta la gente que pone en su lugar a otra gente.

Al día siguiente, fui a ver a E., quien me hizo el certificado, no con el título de psiquiatra sino con el de médica. Cuando fui a llevarlo, esta persona-directora casi ni me miró. Qué se le va a hacer. También otro de los chicos me dijo lo bien que le vendrían quince días. Le dije que si los necesitase no sería algo bueno.
Mi padre me dijo que iba a ir a ver a E. para que le hiciera un certificado.

No puedo entenderlo. ¿La gente no comprende que por mucho que pueda relajarte, por mucho que no trabajes y esté tranquilo, estás bajo licencia por una razón que no es joda? Digo, no tengo una gripe y me estoy recuperando. No es que me torcí el tobillo y estoy con el pie en alto rascándome la panza. Créanme que no quieren cambiar quince días de licencia por pasarse una vida dentro de mi cerebro.

E. me dijo que me lo tome con calma. Que descanse, que haga cosas que me den placer. Que no me meta en discusiones. Que es como cuando alguien se fractura un hueso y tiene que empezar a hacer todo despacio.

Y mientras tanto, pruebo ooootro antidepresivo más, y creo que me estoy pasando al otro lado. Ayer la noche estaba tan linda que me hubiese quedado en el balcón, ahí a las 3:30 de la mañana como estuve, pero toda la noche. Ahora entiendo por qué cuando alguien está maniaco elige lugares altos. Por más que sea lindo caminar por la calle sintiéndote omnipotente, a mí, en medio de esa paz, estando yo sola con la noche, me daban ganas de contemplar la ciudad desde arriba.

Nada

Estuve intentando leer todo lo que pude sobre el litio. Como suelo hacer con las cosas nuevas que quizás vaya a empezar a tomar o con las cosas que empiezo a tomar.

Ya tomé tantos medicamentos que creo que perdí la cuenta y los nombres. Debería tener una lista por algún lado. Quizás la haga un día de éstos.

Los platos que se acumulaban en la pileta de la cocina tuvieron que ser lavados en carácter de urgencia al encontrar, con horror, una cucaracha. E. se reía y me decía como algo gracioso que iba a tener que limpiarlos antes de que volvieran mis padres y yo le decía que no era algo para hacer bromas. Me decía que debería limpiarlo antes de que se me llenase de cucarachas, pero lo dijo con una risita. Ahora ahí tiene. Una cucaracha. Lavé todo casi en una crisis de angustia.

La apatía me invadió. La falta de concentración me invadió. No puedo no hacer dos cosas o más al mismo tiempo. Simplemente no puedo estar quieta. No puedo siquiera pensar en hacer todas las cosas que tengo que hacer mañana lunes. Y sé que he tenido días peores que mañana; mañana no es técnicamente tan terrible. Pero por alguna razón se me hace tremendamente irremontable. Quisiera sólo quedarme en casa, dormir, mirar tele, jugar a algún juego en la compu, y dormir más.

No sé cuánto tiempo voy a poder engañar a los demás en el trabajo. ¿Cuánto tiempo podés dejarte llevar por la energía de los demás y simular estar bien? ¿Cuánto tiempo hasta que tu propia energía, que empeoró significativamente durante los dos últimos días, te invada y no te deje seguir? ¿Y mis padres, que vuelven mañana? ¿Cuánto tiempo engañarlos con que estoy bien, cuando ya están en el mismo espacio que yo?

No tengo respuestas. Y me cansé de las palabras "no", "no puedo" y todas áquellas que impliquen esfuerzo o negatividad. Suficiente.

Y la rueda sigue intentando rodar

Hoy tuve terapia.

Antes de ayer y el día antes de ayer me corté como nunca lo había hecho desde que empecé a cortarme hace 17 años (con la interrupción de 6 años entre 2005 a este año, 2011). O sea, peor.
Hoy le dije a mi analista lo que había escrito sobre mi futuro y ella me contestó que ahora lo veía así porque veía todo así, negro.

Le dije que por supuesto, pero que no podía pensarlo de otra forma y que no podía guiarme por cómo quería ver las cosas o siquiera por cómo podía ver las cosas en ningún momento, ya que hace un par de años, si alguien me hubiera preguntado si yo creía que volvería a cortarme, yo habría contestado que no, sin dudarlo. Y aquí estoy, peor que nunca antes, quién sabe por qué química misteriosa.

Repasó mi historia clínica, repasamos pensamientos.

Y, casi al final de la sesión, me lanzó algo que nunca pensé que me haría pensar tanto. Sí asumo que venía diciendo que estaba cansada de tomar medicación, que no entendía qué diferencia hacía una pastilla más, una pastilla menos (a lo que me respondió que hace MUCHA diferencia, claro!), y que estaba harta, sinceramente, de probar cuánto medicamento hubiera en la vida, sin éxito llegado el caso. Que no veía el fin.

Claro que no ves el fin, me dijo, porque estás deprimida. Bleh, deprimida o no, estoy harta de tragar pastillas y pastillas que sólo me dan efectos secundarios y que hacen que me pregunte cómo sería yo sin toda esta medicación encima. ¿Cómo sería yo sin toda esta medicación? ¿Cómo sería? ¿Sería más delgada? ¿Sería más gorda? Tantas preguntas...

Y, todo esto venía a la frase final, si en 15 o 20 días no levanto el ánimo, vamos a incluir litio. El litio me remonta a el recuerdo de cuando recién empezaba con ella. Cuando probábamos con estabilizadores y ninguno parecía funcionar hasta que la lamotrigina fue mágica. Y recuerdo haberle dicho a mi madre eso: que la siguiente opción sería el litio; como última opción en realidad. Mi madre había expresado un rotundo "NO, LITIO, NO". Creo que estaba en la etapa en la que todavía no aceptaba que su hija, siendo ella psiquiatra, podía tener un trastorno bipolar.

Teniendo ese bagaje, la palabra litio tiene para mí una connotación no muy alentadora. No sé por qué (además de eso, claro). Probablemente porque además se requieren análisis de sangre y cosas por el estilo para asegurarse de que los niveles en sangre no se vuelvan tóxicos. Entonces mi analista me mandó a hacer unos análisis para confirmar que esté todo bien, sólo por precaución. Claro, incluyen extracción de sangre. Y mis brazos son una masacre.

Yo NO PUEDO ir a sacarme sangre así, y se lo dije claramente. Me dijo que dijera que mi gato me había arañado mucho. Le dije que lo que tenía no se podía justificar por ningún gato bajo ningún concepto. Que no se podía justificar. Que simplemente no podía ir así. Que no iba a ir así. Le puso fecha de hoy.

No voy a ir así. Estoy pensando en alternativas como vendarme y decir que me curaron una quemadura o algo, pero no sé. Y estoy pensando que mis padres vuelven de viaje el lunes por la noche y no sé qué voy a decirles, porque sé que en algún momento se van a dar cuenta, lo van a descubrir y la reacción, palabras más, palabras menos será ésta:

madre: "hijaaa.... otra vez... ¿qué pasó, pasó algo, lo estás viendo con E.?"

padre: "ooootra vez con la misma historia?!"


Sí, otra vez. Nunca se fue. Nunca se va a ir. Solamente está en silencio. Ahora lo sé.

Futuro Blanco y Negro

Nunca lo pensé. O si lo pensé, no le puse demasiado énfasis a la reflexión.

Viendo el documental de Steven Fry: "The Secret Life of the Manic Depressive" (La vida secreta del maníaco depresivo), aparecía una mujer que pasaba los 50's, y que contaba todo lo que había pasado en su vida. En un momento le preguntaban si se imaginaba el futuro. Cómo se imaginaba el futuro. Si podía imaginarse el futuro. Dijo que no. Que no. Y que no.

Me lo pregunté yo misma: ¿puedo imaginarme el futuro? ¿Cómo me imagino el futuro?

Me respondí: No. Y de ninguna forma.

Hoy, viendo un show a la noche, un personaje cuya estabilidad mental deja que desear, disparó el mismo pensamiento, o, mejor dicho, disparó la respuesta: creo que me veo en el futuro como a una mujer frágil a la que van a tener que cuidar, medicar y que va a delirar de vez en cuándo. Quizás alguna vez luche por no estar internada, quizás mi hijx, si tengo, luche por mí. Pero no puedo ver más allá de eso. Me veo una vieja confundida y enferma. Creo que prefiero no mirar, al menos por ahora.

Visión Panorámica

Eventualmente, iba a pedírmelo.

- ¿Te cortaste mucho? - me preguntó.
Asentí con la cabeza en silencio.
- ¿Te lastimaste mucho?
Asentí de nuevo, sin tener ganas de profundizar ni de dar detalles. Sí, a veces, depende el día, la noche o la zona del cuerpo. Sí.
Pausa.
- A ver, mostrame.
Levanté la mirada rápidamente y largué un "no" débil pero firme.
- Dale...
- ¡No! - le repetí. - Me da vergüenza... Y de todas formas, ¿para qué querés ver?
- Para ver qué tanto daño te hacés, cómo estás, que no se infecte.

Yo sé muy bien por qué quiere ver y sé que no es precisamente de curiosa. Sé que quiere ver para evaluar qué tanto daño soy capaz de hacerme, lo cual es distinto. Y le mostraría, si no fuera porque me gana la vergüenza de verdad. Porque no es para llamar la atención o nada por el estilo. Es como una adicción, no más ni menos, con la cual se siente un alivio momentáneo, te arruina por dentro (y por fuera) y una vez que empezaste, te cuesta muchísimo poder dejarlo. Y por sobre todo, no querés que nadie se entere.

Tanto así, que luché para que mis padres no se enterasen los últimos días antes de irse a Europa, el viaje que venían planeando desde hacía casi dos años. ¿Quién soy yo para preocupar a mi madre en el umbral de su sueño con algo que no dejará de suceder ni sucederá más ni menos por el hecho de que ella lo sepa o no?

Cuando tocó el tema de ver cómo iba la medicación, E. miró mi historia clínica. Claro, el único medicamento que había logrado que dejase de cortarme era el que al final, había logrado que ganase unos cuantos kilos. Me miró y me dijo:

- ¿Qué elegimos: los cortes o los kilos?
- No pienso volver a engordar.

Creo que quedó claro. No qué elijo sino que NO elijo. Lo peor fue escuchar de su boca que "estábamos" atadas de pies y manos. Porque se nos acaban los recursos, la medicación por intentar... ¡Ja! ¡Qué irónico! ¡Pensé que pasaría cualquier cosa menos que algún día me quedaría sin medicación que intentar en mi cuerpo! Finalmente, subió la quetiapina a 300 mg. "A ver" si podemos frenar los impulsos.

También aprendí que lo que sucedió con el escitalopram, que cuando lo subí a 20 mg caminaba por las paredes a los dos días, era totalmente posible. Y es más, al contárselo, se sonrió (asumo que porque era un claro síntoma, no porque fuera gracioso) y me dijo que eso es lo que tardan los "switches". Un "switch" (cambio de un estado de animo a otro de golpe) lleva dos a tres días. Me sorprendí. No lo sabía. Supongo que es una muestra más de que no invento lo que soy, sino que soy lo que soy. Y lo que puedo ser.

De todas formas, el estrés me está pegando duro. No sé si puedo con todas las responsabilidades. Siento que no, pero sigo. Y sigo. Y me pregunto si en algún momento pasará algo que me hará detenerme a la fuerza. Mientras tanto, mis padres se fueron ayer, domingo a la mañana, y yo, si bien estoy bien sola, pienso en las tres semanas que tengo por delante y no puedo menos que sentir una inusual pesadez. Una depresión que me recorre de a poco, una soledad que se me impregna como el humo del cigarrillo que, de vez en cuando, estoy fumando más seguido.